Prensa

Dúo Ledesma // Angelillo

Grabaciones
“M&M”, Lumenan 2012

MONK Y MINGUS EN DIESTRAS MANOS.
En jazz, la composición es un tema problemático. Si hablamos de una música que ha hecho de la improvisación su razón de ser, ¿qué valor tiene aquello que un músico es capaz de crear antes de que los solistas larguen su carrera de espontaneidad? El ejemplo del standard ayuda a entender el proceso creativo del jazz: una que sepamos todos para convertirla en una cosa irreductible al pentagrama y de existencia nunca idéntica a sí misma. Pero en jazz también hay – hubo – compositores. El saxofonista Pablo Ledesma y el pianista Pepe Angelillo acaban de presentar, en el auditorio del Pasaje Dardo Rocha, un disco enteramente consagrado a las creaciones de Thelonious Monk y Charles Mingus.
Algunos temas de estos músicos acreditan como standards, pero otros no. 'M&M' es un disco / concierto atrayente por donde se lo mire. Empezamos bien: ni Monk ni Mingus trabajaron el formato de dúo (al menos no lo hicieron de modo sistemático), lo que permite repensar los legados de los compositores desde instrumentaciones diferentes. Luego, ni Pablo ni Pepe tocan a “la manera de” los músicos homenajeados – en el caso de Angelillo, un estudioso de Monk, eso es particularmente difícil, por la simple razón de que comparte el instrumento con su ídolo -, lo que confiere al disco/concierto un grado de relativa autonomía. Al fin y al cabo, de eso se trata el jazz: de una relación libre pero no totalmente azarosa entre lo compuesto y lo improvisado. (En pocos días, Ledesma iniciará una serie de presentaciones de improvisación libre con el pianista español Agustí Fernández: allí la ejecución fluirá completamente desvinculada de un referente compositivo).
“Ask me now” y “Think of one” descubren las dos caras de Monk: la del tierno baladista y la del blusero heterodoxo y provocativo. Por otra parte, “Peggy´s blue skylight” y la famosa “Goodbye Pork Pie Hat” son gemas de Mingus, un compositor tal vez menos canónico que Monk y, por eso mismo, siempre a punto de ser redescubierto.
Alternando M. con M., Pablo y Pepe (P & P, podríamos simplificar) tocan con libertad las melodías angulares del pianista y las líneas más expandidas del contrabajista. Ledesma explora exclusivamente la voz del saxo soprano, que funciona también como punto de articulación entre M & M y su admirado Steve Lacy. Puede extremar el registro de su instrumento, como en “Goodbye…”, o quedarse en ese centro que recuerda la música vocal (la oralidad del soprano es muy notable), pero nunca cae en los clisés del bebop. Las melodías que brotan de su saxo – las de los compositores y las desarrolladas a partir de ellos - reinan soberanas.
Las entradas de Pepe son más afiebradas y pueden combinar la mayor radicalidad armónica con la regularidad rítmica del viejo stride. Estos destaques individuales no desvían la atención de la verdadera clave del dúo: su capacidad de diálogo y complementación. En ese sentido, el contrapunto de “Epistrophy” y los juegos dinámicos de “Evidence” parecen resumir la intención del todo el concierto.
Tal vez lo más original del dúo sea su concepción camarística y a la vez profundamente jazzística. No hay en su música – suele suceder en otros dúos – la sensación de que algo esté faltando. No están tocando como si el baterista y el contrabajista hubieran quedado atascados por culpa del tráfico. Aunque ninguno de los temas dure más de 6 minutos y monedas, P&P tocan sin aguardar a nadie, en sintonía con M&M y como si tuvieran todo el tiempo por delante.
SERGIO A. PUJOL, Agosto 2012.

Frase trillada si las hay, pero a falta de una que la represente mejor, digo que estos dos músicos se mueven, cual pez en el agua , se retroalimentan el uno con el otro y el nivel de empatía que han alcanzado corrobora que son uno de los dúos mas interesantes desde hace tiempo, dentro de la escena local.
Se muestra devoción y cariño hacia la música tratada, a sondear el espacio interpretativo; en donde lo más importante es la originalidad del desafío , la indagación de las posibilidades, que siguen proveyendo Monk y Mingus como fuente inagotable a tantos jazzistas; su espíritu transgresor, su lado efusivo, su energía integradora, sus ideales estéticos.
Pablo es un pájaro de vuelo libre, elocuente, conmovedor, intenso que provee a Pepe de sujetos melódicos donde el pianista deja en claro sus virtudes, su impecable sentido narrativo y su estilo plenamente formado.
En ningún momento del transcurso del disco caen en los peligrosos territorios de la prolijidad pero tampoco en las disonancias desmedidas , ni en una articulación contrahecha o deconstrucción impiadosa de composiciones fetiches como “Goodbye Pork Pie Hat”, “Ask me Now” o “Evidence”. Salvo un Lacy, ( universo inevitable del saxofonista Platense ) “Prospectus”; el resto del repertorio está dedicado a dos de los grandes genios que dio esta música.
Quizá la obra no haga más que ratificar la evolución de esta asociación musical y que sus logros se reflejen en la maduración de su dialéctica, en ese tercer momento de conciliación de los opuestos, con giros y sonidos propios añadiendo un último toque a lo comenzado en el “Memorial” de 2007 dedicado al singular par norteamericano. Genial muestra de música libre hecha con proverbial imaginería y sin contradicciones, un diálogo de alto nivel.
www.impronta-de-jazz.blogspot.com.ar, Octubre 2012.

Angelillo y Ledesma en un homenaje a Monk y Mingus
Durante muchísimos años consideré que la versión de “Epistrophy” tocada por Charlie Rouse –el compañero de Thelonious Monk- era insuperable. Aquella grabación de 1988, pocos meses antes de su muerte, junto a Don Cherry, Buddy Montgomery y George Cables, entre otros, era exquisita. Finalmente no ha sido así.
En los últimos días llegó a mis manos el ultimo CD de dos talentosísimos músicos platenses: Pepe Angelillo y Pablo Ledesma. Ambos, se volvieron a encontrar para realizar un homenaje, una relectura sería la palabra correcta, de dos grandes músicos como Thelonious Monk y Charles Mingus.
Angelillo en piano y Ledesma en saxo soprano nos entregan versiones maravillosas de estos músicos que están el podio del jazz. La grabación en vivo se realizó en el auditorio del Conservatorio Gilardo Gilardi en septiembre del 2011 y acaba de aparecer por el sello Lumenan bajo el titulo M & M.
Que decir de Monk, el gran compositor imaginativo de los años ‘50 y ‘60 que nos dejo quizás la balada más exquisita escrita en la historia del jazz: “Round Midnight”. Pepe y Pablo tomaron de este grande “Ask me Now”, “Hackensack”, “Evidence”, “Think of One”, “Monk’s Dream”, más “Epistrophy”, que es un punto alto en la grabación donde piano y saxo se cruzan maravillosamente y la música fluye como llevada por duendes. También está estupendo el soprano en “Monk’s Dream” y el piano en “Ask me Now”.
De Mingus nos entregan “Goodby Pork Pie Hat”, aquel homenaje a Lester Young que el gran contrabajista incluyó en Mingus ah Umm (1959), más “Peggy’s Blue Skylight” y “Remember Rockefeller at Attica”, maravillosos temas donde da placer escuchar el fraseo del soprano y el piano en Peggy’s.
En este homenaje a M & M aparece “Prospectus” de Steve Lacy, un gran saxofonista admirador de Monk. Como dicen los especialistas, con los años mejoran los buenos vinos. Ledesma y Angelillo demuestran en este CD que están en lo mejor de sus carreras y da placer escucharlos.
Alfredo Silletta, Agosto 2012.

Dúo Ledesma // Angelillo

Grabaciones
“Memorial, Steve Lacy”, Lumenan 2007

Pablo Ledesma (saxos alto y soprano) y Pepe Angelillo(piano) han creado-y lo siguen haciendo cada vez que su manera de entender el jazz ocurre en un escenario-un espacio sonoro propio que se inscribe en la tradición imponente pero nunca intimidatoria del arte de la improvisación. Ledesma tiene un tono duro que se vuelve lírico en la intimidad musical del dúo, con un caudal melódico inagotable y un refinado sentido de la construcción musical. Angelillo se revela como el pianista más indicado para ese dificilìsimo juego de contrapeso y sostén en el que vale más sugerir un acorde con un breve intervalo de la mano izquierda que llenar los blancos por horror al vacío. Los dos, juntos, en dúo, cambiando frases repentinas y siempre con un empaste perfecto renuevan la potencialidad musical de los standards. Hay que escucharlos cuando sintonizan una balada de Duke Ellington o un “medio tiempo” de Jerome Kern: nadie sabe exactamente lo que puede suceder, pero se nota de entrada que la conversación será provechosa.
SERGIO A. PUJOL, historiador y periodista, autor de "Jazz al Sur".

Versionar la originalidad de un improvisador como Steve Lacy es un difícil trabajo espiritual que trasciende la partitura. Y si ese trabajo es en vivo, el desafío se parece a un doble salto mortal sin red. En este directo grabado en la Universidad de La Plata, Pablo Ledesma y Pepe Angelillo, saxofonista y pianista invocan a Lacy - y a algunos diálogos que el saxofonista tenía con Waldron- desde el centro mismo de su música. No hay pretensión de virtuosismo, ni revisión superficial o esa parafernalia de sonidos a la que a veces – con buen gusto o semi buen gusto – nos tenía acostumbrado Lacy. Por el contrario, este Memorial es una radiografía en color de su repertorio que deja ver,  además, un gran Reincarnation of a LoveBird, de Mingus, un tema de Strayhorn, otro de Rava y Retorno, composición de Pablo Ledesma que cierra el disco. A Lacy, un pintor genial, le hubiera gustado este cuadro.
MARCOS MAGGI, “Cuadernos de Jazz” España 2008.

El saxofonista soprano y compositor Steve Lacy encarnó una de las aventuras sonoras más interesantes del jazz posterior al be-bop, aunque su nombre nunca integró el canon de la música de improvisación y sus discos y conciertos habitaron eso que podríamos llamar la escena “independiente” de una música de por sí independiente. Expatriado en París durante décadas, generalmente en compañía del pianista Mal Waldron, Lacy supo extraer del frío caño del saxo soprano un lirismo de rara perfección arquitectónica, algo así como la síntesis entre un corazón ardiente y una mente lúcida. Bueno, desde esta remota Argentina que Lacy visitó y habitó a mediados de los 60 brota ahora este homenaje basado en una recreación que, sin ser textual – el jazz nunca lo es- mantiene el espíritu de una música y el aura de su creador. El saxofonista Pablo Ledesma y el pianista Pepe Angelillo tocan juntos desde hace tiempo, se entienden, se siguen, no se pisan. Ya tienen una discográfica conjunta, amén de sus discos individuales (Angelillo acaba de presentar un estupendo Monk en solitario) y posiblemente este Memorial sea lo mejor que han grabado en dueto. Hay cinco composiciones de Lacy, cuatro temas de otros compositores que el saxofonista solía tocar (se destacan “Johnny come lately”, de Strayhorn, y el soberbio “Reincarnation of a LoveBird” de Mingus) y un tema de Ledesma a modo de colofón. En todos los casos, el mejor tributo a Lacy consistió en eludir el esquema tema-solo, los clisés de cierto be-bop adocenando y el tipo de complementación que hace que el pianista deba llenar acordes para que sobre ellos el saxofonista pasee campamente. En cambio, aquí hay una relación equitativa entre los instrumentos., unísonos aullantes, contrapuntos feroces, y sobre todo, una búsqueda melódica que nos lleva a ese mundo sonoro llamado Steve Lacy.
SERGIO PUJOL, “Rolling Stone” Abril 2008.

Pablo Ledesma Project

Grabaciones
“Vivo en La Plata”, Sonosfera 1998

PABLO LEDESMA: SAXOS ALTO Y SOPRANO
PEPE ANGELILLO: PIANO
EZEQUIEL DUTIL: CONTRABAJO
MARTIN LAMBERT: BATERIA

Este cuarteto fue creado  para interpretar composiciones originales y recrear melodías de todas las épocas dentro del particular estilo de cada uno de sus integrantes, entre los cuales también supo contar a los pianistas Quique Roca y German Kusich,  Mono Hurtado (contrabajo-Pablo Ziegler 5teto-Esteban Morgado 4teto) Hugo Marino (batería- Alfombra Mágica)  Matias Gonzalez (bajo- Dino Saluzzi -Alfombra Mágica-Cuarto Elemento) Pablo Puntoriero (saxos- La Cornetita- Pepi Taveira) y Horacio Lopez (batería- Dino Saluzzi - Alfombra Mágica- Pablo Ziegler, Cuarto Elemento).
Debutó en el festival de jazz del 95 realizado en el Teatro Argentino de La Plata y desde entonces se sucedieron sus presentaciones en La Plata, Buenos Aires, Salta, siendo las más importantes las ocurridas durante 1996 en el conocido local porteño “Dr. Jekyll” compartiendo escenario con el "British Saxophone Quartet”, en el 97,99,2000 y 2003  acompañando al saxo barítono inglés George Haslam, en el 2002 al trompetista Gustavo Bergalli  y a uno de los mas importantes saxofonistas de la escena inglesa, Elton Dean, en el 2005 al trompetista Americo Belotto. Participó en la primera y tercera edición del “La Plata Jazz Festival  97”  y  en el 1er Festival de Jazz de Pinamar 98.

"Lo que Ledesma entrega en este álbum es un compendio del mejor jazz interpretado en este rincón del planeta. Sólido y virtuoso en la interpretación, el músico demuestra también que es un inspirado compositor...."
RICARDO CARPENA, "La Nación" 1999-Buenos Aires.

"...la música producida......además de ser original y estar bien tocada, corre riesgos que la mayoría de los músicos locales tiende a esquivar.....Ledesma se muestra como muy buen improvisador y compositor"             
DIEGO FISCHERMAN, "Pagina 12" 1999-Buenos Aires.


" I enjoyed your recording very much, you have a beatiful sound and the entire package was well done"
DAVID LIEBMAN, septiembre 1999-Stroudsburg –USA.

"En el saxofonista Pablo Ledesma conviven el altoìsta bopper y el sopranista profundamente marcado por el sonido y las formulaciones de Steve Lacy.  "Vivo en La Plata" es una certera combinación de temas de su cuarteto y de su dúo con el espléndido pianista Pepe Angelillo".
A.GOMEZ APARICIO, "Cuadernos de Jazz" 1999-España.

“Breve Resumen”, Lumenan 2001


Segundo disco del Project de Pablo Ledesma, esta vez con invitados como Elton Dean en saxello y Gustavo Bergalli en trompeta. La trayectoria de Ledesma es una de las más atractivas del jazz argentino contemporáneo, y tanto sus actuaciones como esta placa mantienen esa impresión de estar frente a un sólido intérprete y muestran un rasgo de inspiración permanente en sus trabajos que toma la forma de un relato de profundidad, dirección y coherencia. Con el saxofonista está Pepe Angelillo, un pianista de excepción, con quien logra una increíble interacción. Su formación le permite combinar emotividad con ciertos rasgos clásicos que logran un efecto vivificante. Pablo Ledesma Project es una propuesta de vanguardia que necesita ser sólo atendida.
CESAR PRADINES, “La Nacion” 2001- BsAs.